Una mordaza OK repite sobre su cara de apoyo, no sobre su husillo
Una mordaza de cuña es una máquina simple: un husillo tira de una cuña, la cuña empuja la pieza de lado y la reacción baja por el cuerpo hasta la mesa. Todo lo que decide si la segunda pieza cae donde cayó la primera ocurre en ese último tramo del camino.
La categoría tiene 28 fichas. 14 llevan un campo de datos técnicos cuyo contenido entero es la frase "confirmar consultando". Otras 18 no dicen cómo se acciona la mordaza. El punto de partida honesto es, por tanto, que la geometría que hace funcionar estas mordazas casi nunca está escrita, y se espera que el comprador pregunte.
Lo que sí está escrito merece leerse con cuidado, porque es escaso y concreto: 3 fichas declaran perpendicularidad, 2 paralelismo, 2 una dureza de HRC48-52 y 5 un peso de 0,5 o 1 kg. Esos nueve números son toda la superficie técnica de la categoría.
Por dónde va la fuerza
El par entra por el husillo. La cuña lo convierte en un empuje horizontal sobre la pieza, y la pieza devuelve el empuje. Esa reacción tiene que soportarla algo, y lo único disponible es el cuerpo, apoyado en su cara de asiento, amarrado o fijado a la mesa. El husillo decide con cuánta fuerza empujas; la cara decide dónde estaba el cuerpo cuando empujaste.

Una viruta es un ángulo, no una distancia
Una viruta bajo la cara de apoyo levanta una esquina unas centésimas. Suena inocuo hasta que se ve que no es una traslación sino un giro: 0,02 mm de levantamiento en una huella de 40 mm inclina el cuerpo, y la pieza está 100 mm por encima de la cara, así que el error en la pieza es aproximadamente dos veces y media la viruta. Por eso la cara se pule con piedra antes de culpar a la mordaza.
El mismo razonamiento vale para la ranura en T o la placa donde va amarrado el cuerpo. Si la placa no está plana, la mordaza no repite, por buena que sea la mordaza. En esta categoría la placa no se vende con la mordaza y ninguna ficha la describe.
Dos errores que suenan igual
La perpendicularidad relaciona una cara con otra en ángulo recto: la cara de la mordaza respecto a la base. El paralelismo relaciona dos caras que deberían equidistar: las dos caras de mordaza, o la base y la parte superior. Ambas se citan aquí como tasas por 100 mm, lo que significa que el error crece con el tamaño y hay que hacer la cuenta para la pieza propia.
Los números de las fichas: 0,01 mm por 100 mm aparece dos veces, 0,02 mm una vez y 0,005 mm por 100 mm dos veces. Nótese la diferencia de unidad. Una ficha declara una tasa, la otra una cifra absoluta sin longitud asociada, y quien las compare de lado a lado estará comparando dos cosas distintas.
La rosca es el techo de la fuerza
Las opciones de modelo van de M6 a M24: aparecen M6, M8, M10, M12, M16, M20 y M24, en 17 fichas que listan algún conjunto de modelos. La rosca no dice la fuerza de amarre, pero la limita: un tornillo mayor admite más par antes de ceder, y la cuña multiplica lo que le metas. Lo que ninguna ficha declara es la fuerza, ni una vez en 28 registros.
Dieciocho fichas no dicen cómo se acciona
El modo de accionamiento aparece en 10 fichas: manual ocho veces, hidráulico una y una como "otro, confirmar consultando". Las dieciocho restantes no dicen nada. Importa porque una mordaza manual y una hidráulica repiten distinto: la manual depende de que el operario llegue al mismo par, la hidráulica de que llegue a la misma presión.
Hay además una ficha cuyo nombre dice "Pneumatic Locking OK Vise" mientras su campo de accionamiento dice hidráulico. La otra ficha neumática lleva un campo aparte de bloqueo que sí dice neumático. Dos fichas, dos relatos, y un recordatorio de que aquí el nombre y el campo los escribe manos distintas.
Los utillajes expansibles repiten al agujero
Dos fichas describen expansión interior, una de ellas de D5 a D99. Funcionan de otro modo: un casquillo segmentado presiona hacia fuera contra la pared del agujero, así que el datum es el propio agujero, no el espárrago ni la mesa. El error que tenga el agujero lo hereda el utillaje, y la repetición que tenga el casquillo la hereda la pieza. El espárrago roscado solo tira de la cuña que abre el casquillo.

Un raíl, muchas estaciones
Una ficha lista un raíl en cuatro longitudes, 150, 300, 400 y 500 mm, con varias mordazas. Sobre un raíl las estaciones se fijan una vez, juntas, por el propio raíl; lo que se puede variar después es el paso entre ellas. Si el raíl está recto, todas las estaciones se benefician; si va amarrado torcido, todas heredan la torsión, que es el mismo argumento de la cara de apoyo a mayor escala.
Cuatro comprobaciones que lo resuelven
- Pule con piedra la cara de apoyo y la placa de debajo, y limpia ambas. La mayoría de los problemas de repetición acaban aquí.
- Asienta el cuerpo, aprieta a un valor marcado y anota la marca, para que la siguiente vez sea idéntica.
- Amarra una pieza, pálpala, suelta, vuelve a amarrar y vuelve a palpar.
- Compara las dos lecturas. Esa diferencia es la repetición, y es el único número que describe tu máquina.
Ninguno de esos cuatro pasos necesita una hoja de datos, lo cual es afortunado, porque 14 de estas 28 fichas no la tienen. Lo que sí traen es una medida de rosca, a veces una perpendicularidad y un peso. El resto se decide en la máquina, en la cara de apoyo.
Hay una segunda razón por la que la cara de apoyo pesa más que el husillo, y es aritmética. Una cuña multiplica la fuerza por la cotangente de su ángulo, así que un ángulo pequeño da un empuje grande con un par modesto; esa misma geometría multiplicadora obliga a la cuña a deslizar bajo carga, y lo hace sobre dos caras del cuerpo. El desgaste ahí cambia la posición de la cuña antes de que el husillo se note distinto en la mano.
Por eso una mordaza vieja que lleva años en la máquina sigue repitiendo cuando está limpia y deja de hacerlo cuando no lo está: la geometría no ha cambiado, pero las superficies por las que corre la cuña dependen de cuánta suciedad ha pasado por ellas. Las cuatro comprobaciones de abajo apuntan justo a eso, y por eso ninguna necesita una hoja de datos.
Una cosa más sobre el par de apriete, porque es donde se ajustan realmente estas mordazas: una llave dinamométrica dice lo que metes en el husillo, no lo que la mordaza metió en la pieza. La relación de la cuña queda en medio y no está en ninguna ficha. Si dos operarios usan la misma llave en la misma mordaza y obtienen piezas distintas, la variable no es la llave: es la cara de apoyo.
Lecturas relacionadas y las piezas citadas
La misma lógica aparece en la guía de la mordaza autocentrante, donde las mordazas centran la pieza pero la base decide dónde está el centro, y en el orden de comprobación de pérdida de precisión para el caso en que la mordaza está bien y la máquina no. La categoría es mordazas OK, y las piezas citadas son la mordaza OK integrada, la mordaza de cuña de una vía con dientes, la mordaza lateral de utillaje y el utillaje expansible D5 a D99. Para el lado de la bomba de la misma máquina, véase la guía de bombas de lubricación.